Hemos definido qué es una virtud-Virtud es una disposición habitual del hombre, adquirida por el ejercicio repetido de actuar consciente y libremente en orden a la perfección o al bien. La virtud para que sea virtud tiene que ser habitual, y no un acto esporádico, aislado. Es como una segunda naturaleza a la hora de actuar, pensar, reaccionar, sentir-
Hemos hecho un recorrido por las distintas virtudes humanas-Son las que nos ayudan a ser mejores personas, a crecer como seres humanos. Como son la generosidad y la honradez, el orden y la responsabilidad, la fortaleza y la sinceridad, entre otras-
Hemos desarrollado las virtudes teologales-fe, esperanza y caridad-
Y vamos a culminar el ciclo con las virtudes cardinales: Prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
La gente que está asistiendo a estas charlas está bastante contenta y dicen estar aprendiendo mucho.
Curiosamente los que llevamos más tiempo estudiando estos temas descubrimos nuevos matices, ocultos hasta ese momento a la inteligencia.
De todos modos lo que realmente importa en estas lides no es tanto el conocimiento como su práctica :)
Acabo de poner la mesa para almorzar/comer y, mientras colocaba todo con el detalle que corresponde, pensaba en cuántas cosas podemos mortificar en las comidas, sobre todo en Cuaresma.
Por si no se te ha ocurrido enumero algunas:
No agregar más sal a la que traen los platos y no quejarnos si está un poco salado.
Ni tocar el pan y menos ponerle mantequilla en las comidas "fuertes"
En vez de líquidos artificiales, tomar agua de la llave/grifo, quizás sin hielo siquiera.
No repetirse nada. No dejar nada por capricho.
Comer menos de lo que me gusta y más de lo que me disgusta, como recomendaba san Josemaría.
Algunos días dejar de tomar postre o café........
Como vemos, la mesa da para muchas mortificaciones pequeñas que sólo nos atañen a nosotros, sin mortificar a los demás. Si te fijas, todo lo propuesto es en negativo: no ésto, no lo otro.... es que la mortificación tiene como base el negarse a uno mismo para poder tomar la cruz CON Cristo y seguirlo. ¿Lo intentamos?
Tenemos un grupo de amigas que cada quince días asisten a una charla de formación doctrinal.
Una de ellas me ha dicho al salir que quería preguntarme algo.
La pregunta es: ¿qué tiene que hacer para tenerdirección espiritual? ¿quién podría atenderla?
Tiene claro que necesita alguien que le guíe, que le oriente, que le aconseje.
Lleva apenas unos meses asistiendo a estas charlas pero ha descubierto un océano y tiene ganas, muchas ganas de aprender.
¡Quiere conocer a Cristo!
Hemos charlado un rato y nos hemos despedido hasta dentro de unos días en que volveremos a vernos para hablar con más calma y profundidad.
Me ha dejado con una sonrisa de oreja a oreja y he pensado lo contento que se habrá puesto Dios con esta hija suya que siente la necesidad de la dirección espiritual.
Es bueno recordar que para un cristiano la vida tiene una dimensión que escapa a la unidad de medida humana.
La hondura del amor nos lleva a disfrutar cada instante con valor de eternidad.
Cada día viene cargado de sorpresas, de frescura, de alegría.
Cada momento es para ser vivido y tomar conciencia de lo afortunados que somos.
Como católica que soy, hago siempre incapie en la alegría que nace en el corazón del creyente; lejos quedan aquellos conceptos tristones y oscurantistas que se achacaban a los seguidores de Cristo.
Nada hay más hermoso en esta vida que saberse querido por Dios, nada produce más alegría, ni mayor paz.
Mis confirmandos-el grupo de adultos que preparo para recibir el sacramento de la Confirmación-opinan que en ciertos temas la Iglesia se equivoca.
Piensan que tiene que cambiar en temas de moral como los que afectan a tantas personas en materia de matrimonio: hombres casados que viven con otra mujer, mujeres separadas que se casan de nuevo, etc etc
Este tema-les explicaba yo-es complicado y difícil de entender; de hecho, humanamente no se entiende, pero, si estamos dentro de la Iglesia tenemos la obligación de obedecer, de confiar, sabiendo que la Iglesia es Madre, que nos quiere, nos cuida y sobretodo, protege el legado que Jesucristo le dio.
Hay cosas en las que no estamos de acuerdo-y no pasa nada-Pero por encima de nuestra razón, de nuestras ideas, de nuestros sentimientos, sí que tenemos que tener muy claro que Dios sabe más, que la Iglesia sabe más, y que nos toca obedecer, simplemente eso.
Durante una estadía fuera de casa por vacaciones, trataba de cumplir con mis normas del "plan de vida"* que he ofrecido mantener y por el que me esfuerzo cada día, porque lo necesito para manternerme en forma espiritualmente hablando, porque de no ser por esos ratos dedicados al Señor de forma especial no sé en qué estado llegaría de regreso a mi vida ordinaria.
La naturaleza, el tiempo para reflexionar, el compartir con la familia, me daban tema cada día, y pensaba, mientras cargaba las baterías físicas y del alma: ¿Cuántos harán oración en este sitio hoy? Me daba mucha alegría pensar que mi esfuerzo para no dejar pasar un día sin oración ni rosario, entre otras cosas, de algún modo alegraban al Señor, y agradecía de nuevo mi vocación de supernumeraria, de estar ahí para alabarlo y agradecerle.
*Plan de vida: Actividades que ofrecemos cada día al Señor, como es la oración mental, la lectura del Evangelio, el Santo Rosario, etc
La vida está repleta de caricias y lágrimas de Dios.
Me mueve mucho a la reflexión la idea de que Dios se ha hecho hombre para vivir como nosotros, para ser uno más entre nosotros...
Comenzamos un nuevo año, aunque en realidad los tiempos humanos no son los tiempos de Dios, pero lo cierto es que todo lo que sea "empezar" huele a frescura, invita al optimismo y supone un nuevo empujón.
Vamos de la mano de Dios, sentimos sus caricias y también nos mojan sus lágrimas, las lágrimas de Dios, nuestras lágrimas.
Seres humanos en camino, hacia la búsqueda de la felicidad, encuentro personal con Cristo.
La vida es hermosa "a pesar de los pesares que en esta vida no faltan" como solía decir San Josemaría que supo muchísimo de dolor y alegría, de caricias y lágrimas de Dios, de amor y felicidad.
Como podéis imaginar, el título es un guiño a la vida, un gesto de mi simpatía personal, una de mis locas ideas y no porque no haya supernumerarias que no practiquen este deporte sino porque yo no lo hago-y creo que Marita tampoco :).
Esta mañana corrí-running-al garaje, cogí la bici y me eché al mar.
Para no mentir, reconozco que no llegué a nado pero poco faltó, el caso es que una vez en la misma orilla de la playa-rebalaje que dicen los marengos-dejé aparcada la bici y me dediqué a hacer un rato de oración.
Pensé hacer una foto y titularla "el perfil de Dios", aunque bien valdría el de "Dios y yo" pero el que más me gustó fue "Mi Betania en el Mediterráneo".
Decía San Josemaría que a Dios o le encontrábamos en la vida diaria, en los quehaceres diarios o no le encontraríamos nunca...
Hoy, después de un rato de ejercicio estupendo, después de hablar un rato con El-de nuestras cosas-, he vuelto a casa bastante contenta y con esta entrada en mente.
La fotografía está hecha con mi móvil así que no es de mucha calidad pero sirve para ilustrar mis palabras.
Desde que voy a charlas de formación doctrinal, oigo hablar insistentemente de los "guantes".
Los guantes por tanto, deben ser un elemento muy importante en el Opus Dei, razón por la cual los traigo a colación el primer día del año.
Lo digo porque luego me diréis que de haberlo sabido...habríais elegido vuestro par de guantes, bien, pues he traído un muestreo suficiente como para atinar con cualquiera de vuestros gustos.
Los guantes que se adaptan a la mano, los guantes que se ajustan a nuestra piel, los guantes que ni aprietan ni se quedan cortos.
Ni grandes ni pequeños:¡¡¡guantes a medida!!!
Ya os digo que no es un tema baladí porque tantas veces nos hablan de tratar a Dios como mencionan los famosos guantes así que...
El Señor, lejos de agobiar, nos procura un trato exquisito, personal, el que necesitamos, el que podemos acoplar a nuestros tiempos en nuestra vida, como se adapta un guante a la mano.
No hay que encorsetarse nunca, porque no hay mayor don que la libertad, así pues, cada uno elija sus guantes, los acople a sus necesidades y dedique esos micro-tiempos a Dios, que se lo merece todo...
Soy chilena, vivo en Chile, casi cayéndome al Pacífico; conocí el Opus Dei en esta franja de tierra flaca y larga y sin embargo reconozco el mismísimo espíritu y modo de sentir que tiene Tinta, formada en la Madre Patria que entre otras cosas buenas nos ha dado la Obra a todo el mundo.
Lo que estoy diciendo es casi un milagro, pues nos separan kilómetros, idiosincrasia, y modos de hacer y sentir, pero en esto no hay fisuras, la formación es fiel a la fe católica de toda la vida, a las indicaciones del Magisterio de la Iglesia y a lo que Dios hizo ver al Fundador, san Josemaría Escrivá.
Cuando somos testigos de muchas infidelidades a todo nivel de la sociedad se aprecia más, pero humildemente esta gracia de Dios.
Hijo de Dios, nacido del vientre de una virgen, su Madre, mi madre.
Dios hecho Niño para poder besarle, para contemplarle con ternuras de amor.
Jesusito que se hace Hombre para acompañarnos en el camino, para sufrir con nosotros, para amarnos, para ser luz y guía.
Él, que ha nacido humildemente, en la más absoluta de las carencias, en un establo de bestias, arropado con el amor infinito de sus padres, con el aliento de una mula y un buey, con la admiración de una estrella que ha llevado a los Reyes de Oriente a adorarle y llevarle presentes.
Los pastorcillos están embobados y se acurrucan con la Sagrada Familia. Junto a ellos pasan la noche y no quieren marchar, pero marchan, a sus vidas, a su trabajo diario, a llevar la buena nueva por los confines de la tierra.
Dios ha nacido y le podemos coger en brazos, podemos cantarle una nana y decirle cuánto le queremos.
Así en estas Navidades, pero también en enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, octubre,noviembre y...¡vuelta a empezar!
El ciclo del amor no tiene fin¡¡¡que no se nos olvide con las bagatelas que este mundo ofrece!!!
Días de mucha actividad han sido estos. Todo debiera ser instrospección, meditación, oración y paz, pero no, el mundo nos pezca en sus garras y no nos suelta, y todo -para qué lo vamos a negar- con nuestra cooperación entusiasta, muchas veces.
Gracias a Dios que en el Opus Dei tenemos el remedio a tanta agitación: nuestro Plan de Vida, que nos asegura un mínimo para dejar el lugar de privilegio al Señor, que todo lo demás saldrá por añadidura.
¿Qué es nuestro Plan de Vida? Son tiempos y actividades que ofrecemos a Dios, repartidas durante el día, y cada uno lo acomoda a su realidad familiar, laboral y lo que sea, "como un guante de goma se adapta a la mano". A lo largo de la jornada tenemos unos ratos de oración que cada uno determinará; vamos a misa y comulgamos; rezamos el santo rosario, leemos, estudiamos y algunas otras cosas así, que nos mantienen en el camino del amor de Dios sin separanos de nuestro lugar en el mundo, al contrario, nos permiten pensar sobre lo importante, lo único necesario cuando aparentemente no pasa nada y cuando el ajetreo se hace agobiante.
Estoy segura de que si le damos tiempo a Dios Él nos lo multiplica de un modo maravilloso.
Vamos a ir subiendo villancicos, que quien canta reza dos veces, como decía San Agustín y la Navidad está muy cerquita.
Este, por ejemplo, está cantado por un grupo andaluz.
Me gustaría que subiéseis enlaces de los villancicos que más os gusten, de los que siempre se canten en vuestras familias o que simbolicen a vuestra patria. ¿Hace?