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domingo, 26 de diciembre de 2010

¿Segundas oportunidades en el apostolado?


La semilla más pequeña llegará a ser un árbol frondoso, que cobijará pájaros y dará buenos frutos.

He pensado -y dicho- que lo que dejemos de hacer en cuanto a apostolado ya no lo hicimos. Si miráramos para atrás sólo estaría nuestra sombra. No habrá nadie que pueda suplir nuestra omisión. Alguien perseverará en el error, o nunca conocerá al Dios que ama personalmente y nos conoce por nuestros nombres.
Lo he pensado, lo he sentido y me ha pesado, pero de repente, he recordado un comentario al pasar que hizo una jovencita que decía a otra: "Siempre hay una segunda oportunidad en el apostolado"
¿Será así?  Ojalá, porque a veces uno se pone pesimista y piensa en un triste y desinflado " ya nunca más", pero Dios tiene caminos que desconocemos y que nos sorprenden.  ¿Quién puede acortar su poder en éste y otros temas?
A veces he sentido que no me entendían, que ha primado la pereza, la tibieza, el orgullo, la condición social y otras consideraciones cuando algunos han dejado de lado mi esfuerzo apostólico, y el recuerdo de la segunda oportunidad me ayudan a no cejar en la lucha por extender el Reino de Dios a nuestro estilo, por la  amistad y confidencia.
Dice san Josemaría:
Convéncete: cuando se trabaja por Dios, no hay dificultades que no se puedan superar, ni desalientos que hagan abandonar la tarea, ni fracasos dignos de este nombre, por infructuosos que aparezcan los resultados.

lunes, 13 de diciembre de 2010

¡Vale la pena! Medios de formación


Nadie funciona sin energía, ya sea alimentos o combustibles; tampoco la vida interior, ni en el Opus Dei ni en otras manifestaciones eclesiales, por  eso cuido con mucho esmero los medios de formación que Dios, por medio de su Obra,  me quiere dar.

Tengo todas las semanas una hora -sólo una-  de reunión con nuestra pequeña familia que es nuestro grupo, y una semana cambio eso para asistir a un retiro mensual de dos horas -sólo dos- pero me son indispensables para tener una semana y un mes con el estanque bien cargado de ideas, de meditaciones que llevar a la oración y hacerlas vida. 

Si las aprovecho bien debiera desbordar en el natural apostolado que es la otra cara de la misma moneda de la vocación cristiana corriente. Destaco lo de corriente, porque hay quienes me ven como marciana por intentar esta exigencia evangélica de imitar al maestro y llevar a otros a su presencia, y no saben la felicidad que me da hacer el esfuerzo de vivir este ideal, que como todos conlleva entrega y esfuerzos, grandes o pequeños, pero ¡vale la pena!, como le gustaba decir a nuestro santo Fundador.

viernes, 22 de octubre de 2010

El Amor en positivo


Ayer tuvimos una charla sobre el sexto y el noveno mandamiento. Estábamos un grupo de gente bastante apañado-que decimos los andaluces-y esta vez el tema corrió a cargo de Adela. 

No sólo no se centró en las cosas que "prohiben" estos mandamientos sino que resaltó el aspecto positivo, la necesidad de vivir la virtud de la pureza y de la castidad, como luchas positivas que engrandecen el alma y ensanchan el corazón. Virtudes que nos capacitan para amar más, para amar a todos.

Definió el matrimonio: es la unión de uno con una, para siempre, con el fin de la ayuda mutua entre los cónyuges y la procreación y educación de los hijos.

Explicó que el matrimonio no es un invento de los católicos, ni de algunos sectores conservadores, o un concepto desfasado. El matrimonio, dijo, es de institución divina. Cuando Dios pensó en el hombre y lo creó, selló en su corazón éstas y otras leyes de orden natural.

Cristo lo elevó a Sacramento pero no añadió ninguna propiedad al matrimonio, sencillamente lo elevó a un plano sobrenatural con intención de que fuese cauce para recibir esa Gracia sacramental, de la que estamos tan necesitados. 

Habló entonces de la unidad y la indisolubilidad del matrimonio, y expresó que el amor entre los esposos es un amor humano, un amor total, un amor exclusivo y un amor abierto.

Es este un camino que para el cristiano se hace verdaderamente vocación y  no podemos perder del horizonte que es difícil, que nos encontramos con la Cruz y por tanto, hay que contar con el sacrificio.

Volvió sobre el amor muchas veces, ese deseo de la voluntad de querer, ese impulso del hombre que se dona a los demás.

Amor-dijo-nosotros hacemos las cosas por amor.





miércoles, 13 de octubre de 2010

Cursos de Formación Cristiana

Así lo hemos titulado y hemos dado comienzo a una tanda de charlas donde vamos a desglosar los 10 Mandamientos de la Ley de Dios.

Un grupo de supernumerarias estamos en ello.

Hemos tenido la primera sesión donde me tocó a mi abrir el curso y explicar-Catecismo en mano-el sentido y el significado de los tres primeros mandamientos.

Cuando doy una charla siempre tengo la misma impresión: ¡ah olvidé decir ...!

Sin embargo, la gente quedó muy contenta y lo que más me impresionó fue que todas expresaron la necesidad de recibir este tipo de formación,donde se desciende a detalles, donde se aclaran conceptos y donde se habla del Magisterio de la Iglesia.

Las palabras que cerraron mi charla animaban a que "materialicemos el Amor", que le demos valor divino al trabajo que nos traemos entre manos, que encontremos a Cristo en nuestros quehaceres ordinarios de cada día, como muy bien expresó San Josemaría en aquella preciosa homilía "Amar al mundo apasionadamente"


martes, 14 de septiembre de 2010

También Dios navega en la Red

La vocación cristiana es una llamada de Dios.
¿Y para qué nos llama?
Obviamente para que le sigamos, para que le conozcamos y para que le amemos.
Pero, para oír a Dios, primero tenemos que callarnos, dejar de escuchar nuestras maravillosas razones y nuestros cincuenta mil argumentos que nos alejan del esfuerzo de amar.
Dios nos llama y lo hace por todos los medios al alcance de las personas: hoy, Dios, utiliza mucho internet; también usa móvil y realiza todo tipo de actividades lúdicas y deportivas, porque Dios está en todas partes. Solo se aleja de aquellos sitios donde se le ofende.
Hagamos una prueba.
Preguntemos a Dios: ¿ Y tú Señor, qué quieres de mí?
Diez a uno a que, si realmente estáis interesados en saberlo, os responde.
Tinta