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lunes, 12 de noviembre de 2012

Tener hijos con la confianza puesta en Dios



¿Cómo no va a ser hermoso recibir a los hijos que van llegando con la certeza de que ha sido personalmente Dios el que nos los ha enviado y que con su asistencia y nuestro trabajo los llevaremos adelante, primero por la vida y luego hasta la vida eterna si ellos no se oponen, cosa que podría ocurrir en el ejercicio de su libertad?

Algunas personas hacen malos chistes sobre las grandes familias que algunos miembros supernumerarios del Opus Dei solemos tener. La verdad es que no les hayo gracia alguna por varias razones -todas ellas dejan mal parados a los chistosos- que no entraré a analizarlas sino a hablar de la inmensa fe y esperanza que se ponen en evidencia cuando los matrimonios reciben la vida con generosidad, lo que no quiere decir que se tenga hijos por ignorancia de los muchos medios buenos y malos que hay para evitarlos, sino que se pone la confianza en Dios y se trabaja mucho para sacar ese encargo divino adelante.

He traído a colación estos pensamientos acá porque algunas veces voy a misa temprano en una parroquia que no es la mía, y siempre me topo con este par de jóvenes mujeres que llegan con sus niños en  cochecitos mientras siguen la misa con sus misales en el teléfono móvil.  Unen lo mejor del mundo para vivir su matrimonio y maternidad cristianamente. Benditas sean.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Obedecer ¿Hasta dónde?


Georges Chevrot ha dicho en "El Pozo de Sicar" que obedecer es ceder, y ceder, lo interpreto yo, es humillarse, abajarse, aceptar lo que otro dice o manda. "Agachar el moño", como decimos en mi Patria.

Puede ser ajustado a nuestros deseos, pero generalmente será un poco o muy a contrapelo, y eso hoy día, en que muchos de nuestros contemporáneos van cayendo en la tentación de "ser como dioses", suele ser muy mal entendido, porque no es alienación, es libertad en acción: elegimos servir al Señor y tenerlo como modelo, aunque el resultado sea "mamarrachoso", pero Dios se contenta con ver nuestro esfuerzo sincero por mejorar en virtudes y vida interior, porque somos sus hijos.

Para Jesús, "obedecer era su alimento" (Cfr. san Juan 4, 24) y así fue hasta la muerte, y muerte de cruz. ¿Qué puede extrañar de que intentemos obedecer al Señor lo mejor que podamos? La obediencia nos da paz. (Para meditarlo un poco más te sugiero leer Camino, acá*)

viernes, 22 de octubre de 2010

El Amor en positivo


Ayer tuvimos una charla sobre el sexto y el noveno mandamiento. Estábamos un grupo de gente bastante apañado-que decimos los andaluces-y esta vez el tema corrió a cargo de Adela. 

No sólo no se centró en las cosas que "prohiben" estos mandamientos sino que resaltó el aspecto positivo, la necesidad de vivir la virtud de la pureza y de la castidad, como luchas positivas que engrandecen el alma y ensanchan el corazón. Virtudes que nos capacitan para amar más, para amar a todos.

Definió el matrimonio: es la unión de uno con una, para siempre, con el fin de la ayuda mutua entre los cónyuges y la procreación y educación de los hijos.

Explicó que el matrimonio no es un invento de los católicos, ni de algunos sectores conservadores, o un concepto desfasado. El matrimonio, dijo, es de institución divina. Cuando Dios pensó en el hombre y lo creó, selló en su corazón éstas y otras leyes de orden natural.

Cristo lo elevó a Sacramento pero no añadió ninguna propiedad al matrimonio, sencillamente lo elevó a un plano sobrenatural con intención de que fuese cauce para recibir esa Gracia sacramental, de la que estamos tan necesitados. 

Habló entonces de la unidad y la indisolubilidad del matrimonio, y expresó que el amor entre los esposos es un amor humano, un amor total, un amor exclusivo y un amor abierto.

Es este un camino que para el cristiano se hace verdaderamente vocación y  no podemos perder del horizonte que es difícil, que nos encontramos con la Cruz y por tanto, hay que contar con el sacrificio.

Volvió sobre el amor muchas veces, ese deseo de la voluntad de querer, ese impulso del hombre que se dona a los demás.

Amor-dijo-nosotros hacemos las cosas por amor.