Soy chilena, vivo en Chile, casi cayéndome al Pacífico; conocí el Opus Dei en esta franja de tierra flaca y larga y sin embargo reconozco el mismísimo espíritu y modo de sentir que tiene Tinta, formada en la Madre Patria que entre otras cosas buenas nos ha dado la Obra a todo el mundo.
Lo que estoy diciendo es casi un milagro, pues nos separan kilómetros, idiosincrasia, y modos de hacer y sentir, pero en esto no hay fisuras, la formación es fiel a la fe católica de toda la vida, a las indicaciones del Magisterio de la Iglesia y a lo que Dios hizo ver al Fundador, san Josemaría Escrivá.
Cuando somos testigos de muchas infidelidades a todo nivel de la sociedad se aprecia más, pero humildemente esta gracia de Dios.