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viernes, 25 de mayo de 2012

Consagración al Espíritu Santo



En el Opus Dei, en la fecha más cercana a Pentecostés que podamos, hacemos una preciosa consagración al Santo Espíritu, tercera persona de la Santísima Trinidad que suele quedarse relegado en nuestra oración de tan suave que es su incesante acción en el alma.

Lo hacemos con un texto largo que va recorriendo las virtudes, dones, frutos y todo lo que recibimos gratuitamente del Paráclito enviado a santificar las almas.

En 1971, San Josemaría acudió al Espíritu Santo para que ayudase a todos los fieles del Opus Dei. Desde entonces, esa consagración se repite en los centros del Opus Dei todos los años por estas fechas.

No puedo ocultar que me encanta hacerla, y junto con la costumbre de rezar el Decenario del Espíritu Santo 10 días antes de esta maravillosa fiesta nos sentimos preparados para aprovechar sus divinos consuelos y asistencia sobrenaural que uno puede palpar demasiado seguido.

¡VEN, ESPÍRITU SANTO!

miércoles, 19 de enero de 2011

Sospechas, suspicacias y sospechosos con mucho fruto


He estado recordando que una de las primeras personas que me hablaron del Opus Dei fue mi madre. Le interesaba, pero también lo conocía poco o nada y, por curiosa, oía algunas cosas sacadas de contexto que al recordarlas me resultan muy divertidas, como la siguiente:

Mi hermana estudiaba en un centro educacional dirigido por algunas personas de la Obra, de mucho prestigio, y comenzó a cambiar su piedad notablemente. Gracias a eso yo conocí mi vocación, pero mi vieja, al comentarme el cambio -para bien-, me dijo casi en secreto que "rezaban unas oraciones a las doce del mediodía", sin caer en la cuenta que era lo mismísimo que ella, sus hijos y millones en la Iglesia rezábamos en el colegio y siempre: nada menos que el Ángelus que yo tenía casi olvidado.

¡Bendita sospecha de algo raro que me llevó a recuperar el tiempo perdido!